Agropecuarias y de Alimentos

Producto alternativo para el crecimiento de las plantas

  • Categoría: Pandilla Juvenil (1ro. 2do. y 3ro. de nivel Secundaria)
  • Área de participación: Agropecuarias y de Alimentos
  • Asesor: MARISA CALLE MONROY
  • Equipo [ ]: Arlet Selene Rafael Jacinto(Tikal) , María Fernanda Godínez Gómez(Tikal) , Luis Rodrigo Caudillo Baños(Tikal)

Resumen

Pregunta de Investigación

¿Cómo elaborar un producto alternativo para el crecimiento de las plantas?

Planteamiento del Problema

Actualmente el uso de fertilizantes daña directamente el crecimiento de las plantas ya que contienen desechos industriales tales como: desechos del matadero ( sangre desecada, cuerno tostado, desechos de pescado, lodos de depuración de aguas. Los abonos químicos producidos industrialmente contienen una cantidad mínima garantizada de elementos nutritivos y esta indicada en el saco.

El uso constante de estos fertilizantes genera un deterioro hacia el desarrollo de las plantas haciendo que no tengan los suficientes nutriente para crecer.

Las plantas tienen la necesidad de cantidades relativamente importantes de los elementos primarios, el nitrógeno, el fósforo y el potacio son los elementos que es preciso añadir más correctamente al suelo.

Antecedentes

Los agroquímicos más utilizados

Los agroquímicos son aquellas sustancias químicas empleadas en la agricultura con el fin de mantener y conservar los cultivos vegetales y animales. Su uso está extensamente generalizado; no obstante, como todo producto químico, debe ser empleado con precaución ya que en ocasiones puede llegar a ser perjudicial para los seres vivos. A continuación se presentan los tipos de agroquímicos más empleados, cada uno con una funcionalidad distinta.

  • Empleado para eliminar las plantas nocivas, y los hay de varios tipos en función de sus cualidades tales como la persistencia al aplicarlos, el grado en el que afecta a la planta o el momento en el que se emplean.
  • Se utilizan para acabar con los hongos y mohos perjudiciales tanto para plantas como animales. Por lo general se clasifican en función de su modo de actuación, su composición o su área de actuación
  • Muy importante para acabar con los insectos que puedan llegar a ser perjudiciales. Es de gran utilidad para erradicar plagas que destrozan los cultivos a su paso. A grandes rasgos se pueden clasificar como ovicidas, si actúan sobre los huevos; larvicidas, si eliminan la larva; o adulticidas, si acaban con el adulto.
  • De funcionamiento idéntico a los a anteriores, pero en ese caso empleados para repeler ácaros, como por ejemplo las garrapatas. También puede utilizarse con animales.
  • Otro tipo de plaguicida, este para matar a nematodos parásitos de las plantas y a los gusanos del suelo.
  • Destinado a matar a roedores como las ratas, que pueden perjudicar cultivos, así como transmitir enfermedades perjudiciales para humanos.
  • En este caso ya no se trata de sustancias químicas para suprimir la presencia de algún elemento perjudicial, sino que consiste en una serie de elementos químicos saludables para las plantas, que incremente la calidad de las raíces en el suelo, facilitando así un crecimiento y desarrollo más rápido y de mejor calidad.
  • Este último caso de agroquímico comúnmente empleado consiste en un producto encargado de regular el crecimiento de las plantas a través de unas hormonas vegetales denominadas fitohormonas cuya principal función es estimular o detener el desarrollo de las raíces de las plantas, así como de las partes aéreas de la misma.

Estos agroquímicos favorecen a que los cultivos aumenten, mejorando el entorno en el que se desarrollan así como la rentabilidad de los mismos, pero también conllevan desventajas como la modificación de las condiciones de la tierra. Dificultando su reutilización e inhabilitando el crecimiento de cualquier tipo de cultivo como consecuencia de la erosión del suelo.

Impacto de insecticidas sobre crecimiento y desarrollo de la plantas

Estudios conducidos en cultivos de gerberas han coincidido que la aplicación de insecticidas foliares puede afectar la fotosíntesis, u obstruir parcialmente las estomas de la planta — esos poros microscópicos en las hojas por los cuales los gases (vapor de agua y CO2) son intercambiados.

Los valores fotosintéticos reducidos pueden atrasar el tiempo de producción o reducir la calidad de la planta, al igual que causar daños visibles, debido a la toxicidad química. Efectos negativos sutiles de los insecticidas en cultivos individuales, pueden acumularse y resultar en pérdidas económicas cuando son producidos múltiples cultivos.

Cinco insecticidas foliares fueron aplicados en cultivos de gerbera para determinar si las aplicaciones de insecticidas afectaban el crecimiento, desarrollo, fisiología y calidad de la planta. Las gerberas son ideales para el trabajo investigativo, dada su vulnerabilidad a un sinnúmero de plagas..

Las plantas fueron asperjadas semanalmente al valor recomendado (1x) o a cuatro veces el valor recomendado (4x), para determinar la probabilidad de daños a la planta en condiciones normales o de sobredosis.

Cuatro de los cinco insecticidas foliares no contribuyeron a la reducción de fotosíntesis ni a la conductancia estomatal, aun cuando se aplicó 4 veces la cantidad recomendada. Sin embargo, aplicaciones del extracto de aceite de neem hidrofóbico clarificado, redujeron la fotosíntesis, el crecimiento, el desarrollo de la planta, y la floración, con las reducciones más drásticas a valores de 4x.

Lo anterior es importante porque el productor no puede notar este cambio si no tiene plantas sin tratamiento para poder hacer la comparación. El estudio mostró además que el extracto fue inefectivo en control de trips. El daño por trips fue notable aproximadamente en la séptima semana, cuando se hicieron presentes los brotes florales.

Es posible que pequeñas poblaciones de trips se hayan quedado en plantas tratadas con el insecticida de contacto, si éstas no tuvieron contacto directo al alimentarse dentro de los capullos las flores. Estas plantas tratadas también mostraron crecimiento atrófico y desarrollo de floración retardado en comparación con plantas con otros tratamientos.

Los efectos son atribuidos a la reducción neta de fotosíntesis y conductancia estomatal, como medida en nuestras observaciones.

Efectos no tóxicos en crecimiento y desarrollo de la planta fueron similares a los de un regulador de crecimiento. El regulador, típicamente controla los procesos de desarrollo del cultivo al influenciar el balance entre las hormonas de las plantas — usualmente al reducir la producción o grado de reacción al ácido giberélico, el cual causa la elongación de la planta.

Razones de peso

Dado al peso del extracto, sus aplicaciones también redujeron la conductancia estomatal de las plantas tratadas, interfiriendo con el intercambio de gas en la planta, en comparación con otras formulaciones. El aceite puede cubrir y atorar mecánicamente los estomatos de las plantas, reduciendo la fotosíntesis.

Las aplicación semanal del extracto causó la reducción del intercambio de gas en la duración del estudio; sin embargo, las plantas parecieron haber recobrado su capacidad fotosintética hacia el final del estudio.

En nuestro estudio, abamectina fue aplicada como un concentrado emulsificante, que probó ser no fitotóxico, y no afectó la fotosíntesis. Esto puede ser debido a la dosis baja permitida del producto para uso en la producción en invernaderos.

Como demostrado en este experimento, aceites asperjados tienen el potencial de interferir con el intercambio de gases, reduciendo a su vez la fotosíntesis. Cuando son utilizados de acuerdo a las recomendaciones de etiqueta, ninguno de los insecticidas probados — con excepción de las formulaciones basadas en aceite — causan efectos visibles o sutilmente negativos, por ende, son considerados seguros para la producción en invernadero.

¿Sabes lo que necesitan las plantas para poder crecer sanas y fuertes?

Las plantas para poder vivir necesitan de casi los mismos elementos que los seres humanos, si se les eliminara tan sólo uno de ellos, mueren. Estos elementos son: tierra, aire, agua y luz.

  • Tierra: La tierra o el suelo ayuda a la planta para crecer y desarrollarse ya que contiene los nutrientes que la planta necesita para crecer y vivir. Cada uno de esos nutrientes tiene una función específica: el fósforo permite el crecimiento; el nitrógeno estimula la producción de hojas; el potasio y el calcio favorecen el desarrollo armónico de los vegetales y el hierro aumenta la coloración verde.
  • Aire: Para que las plantas puedan respirar necesitan aire. El aire es un elemento necesario para la vida del hombre, animales y plantas; sin él no podríamos vivir. El aire está en todas partes, en la casa, en la calle, en el campo. Toda la tierra está rodeada de aire.
  • Agua: El agua en las plantas ayuda a producir su propio alimento y tener los nutrientes necesarios. Cuando las plantas no son regadas con frecuencia se secan, así les sucede a los seres humanos y animales que no toman agua o líquido, mueren deshidratados.
  • Luz: Así como los seres humanos necesitan de una buena alimentación para obtener energía, las plantas verdes utilizan la luz del sol para subsistir. A partir del sol fabrican su propio alimento.

Las plantas, sean hortícolas o no, necesitan una serie de minerales y otros elementos que captan de la tierra y el aire para poder desarrollarse convenientemente. Si tuvieran un exceso o carencia de alguno de estos minerales y elementos las plantas nos lo dejarán saber mediante una serie de síntomas como por ejemplo manchas en las hojas, decaimiento de la planta, mayor presencia de plagas o enfermedades, etc.

De estos elementos algunos son más necesarios que otros, y por lo tanto se requieren en mayor cantidad y frecuencia. Debemos tener en cuenta además que hay factores importantes que debemos conocer, como por ejemplo el tipo de suelo en el que cultivamos, así como las necesidades de las plantas durante su desarrollo para poder aportar los minerales en su correcta medida y no tener problemas posteriormente por excesos o carencias.

Se dan varias circunstancias que pueden afectar a la correcta absorción de los minerales por parte de la planta, como puede ser el momento en el que se encuentra la propia planta dentro de su ciclo de vida, la textura que presenta la tierra, la humedad que retiene, el pH, la actividad bacteriana de la tierra, etc.

Algunos de estos elementos más importantes que necesitan las plantas son:

  • El nitrógeno: Colabora en la formación de clorofila. Si hay un exceso las hojas tienen un color verde oscuro, las raíces no se desarrollarían bien y en cambio el follaje sería muy abundante, los frutos tardan más en madurar, son más susceptibles a plagas y enfermedades. Por el contrario, si la planta tiene una carencia de nitrógeno presentará una debilidad general, notaremos que las hojas tienen los bordes de colores violeta y naranja, las hojas son más rígidas y no llegan a crecer todo lo que debieran, la planta echa menos flores y las cosechas suelen ser de poca calidad.
  • Potasio: Favorece el desarrollo de las raíces, de hidratos de carbono, hace que las plantas sean más resistentes ante al climatología adversa, las plagas o las enfermedades, aumenta el peso de los frutos y éstos son más ricos en agua y azúcares. Si el potasio está en exceso se podría dificultar la absorción de Boro, Calcio, Hierro, Magnesio y Zinc. Por otra parte, si hay una carencia de potasio en las hojas aparecerán manchas claras, las puntas se enrollan hacia arriba y se secan las puntas y los bordes, la planta crece mucho más despacio, los tallos son más finos de lo normal, las raíces son escasas, los frutos tienen mucho color, pero carecen de olor y su sabor es ácido.
  • El Fósforo: Es muy importante para la floración, fructificación y maduración de los frutos, aporta consistencia a las estructuras de la planta, participa en la fotosíntesis y también influye en el número y calidad de las semillas que produzca la planta. Su exceso puede inhibir la absorción del hierro. Su carencia provoca un desarrollo del follaje y raíces muy inferior a lo normal, las hojas se estrechan y obtendremos menos semillas de estas plantas.
  • Azufre: Participa en la formación de la clorofila y aporta enzimas y proteínas a la planta, además participa en el desarrollo del fruto. El exceso de azufre es muy poco posible. Sin embargo, la carencia puede producirse con efectos como un menor crecimiento de la planta, las puntas de las hojas se secan y toda la hoja va sufriendo una decoloración gradual.
  • Calcio: Influye en el desarrollo general de la planta y la dureza de los tejidos, favorece el desarrollo de las raíces, y en la formación y desarrollo de los frutos. Si hay un exceso de calcio habrá dificultades para absorber cobre, potasio y zinc. Si hubiera una carencia de calcio, notaremos que la planta crece poco y las hojas presentan las puntas secas y se enrollan sobre sí mismas
  • Hierro: Forma parte de la clorofila de la planta. El exceso de hierro es muy poco probable. La carencia de hierro, sin embargo, se puede producir y limita el desarrollo de la planta, siendo más común en suelos alcalinos, salinos y calcáreos. Además hay una clorosis de las hojas y puede llegar a perderlas todas y hay un descenso en la producción de frutos.
  • Magnesio: Es esencial para la producción de clorofila, además aporta resistencia a la planta ante las heladas y enfermedades. Habrá exceso de magnesio si los suelos son pobres en calcio, las raíces están dañadas, también notaremos que las hojas son deformes y están secas. Si hay carencia probablemente no lo detectemos hasta que la planta ya se encuentre en un estado crítico las hojas se decoloran en la zona del nervio y por los bordes, pueden aparecer manchas púrpuras y las hojas se caen con mucha facilidad, pudiendo llegar a perderlas todas.

El manejo de la temperatura, luz, humedad relativa, fertilización, riego, e incluso la estimulación mecánica, son importantes herramientas para dirigir el crecimiento y desarrollo de las plantas, y pueden usarse independientemente o de forma complementaria a los fitorreguladores.

Tipos de fitorreguladores

Dentro de los actuales sistemas de producción vegetal es bastante usual aplicar productos fitosanitarios, para controlar plagas, enfermedades, malas hierbas y regular el desarrollo de las plantas. Para este último aspecto se utilizan los fitorreguladores y bioestimulantes, productos que en las últimas décadas vienen desempeñando un papel valioso en la agricultura, tanto en los cultivos ornamentales como en los de alimentación. Su aplicación ha permitido el logro de objetivos tan importantes como la reducción de la altura en las plantas ornamentales, la disminución del encamado en la producción intensiva de cereales y la optimización de la cosecha en árboles frutales.

Una clasificación muy básica de los fitorreguladores sería aquella que los divide en hormonas naturales o fitohormonas y en hormonas sintéticas y, dentro de este último grupo, se puede diferenciar a los retardadores del crecimiento vegetal del resto, por su extraordinaria importancia y usos. En una clasificación más actual se elimina el término hormona, más propio de fisiología animal, y se habla de sustancias reguladoras del crecimiento vegetal (en lugar de fitohormonas) y reguladores del crecimiento vegetal (en lugar de hormonas sintéticas) (Arteca, 1996).

Hormonas naturales y sintéticas

Las auxinas fueron las hormonas que abrieron la ciencia de la regulación del crecimiento en plantas, con la identificación del ácido indolacético en las plantas. Posteriormente, se obtuvo hormonas sintéticas con actividad auxínica, como el ácido naftalenacético (usados en la prevención de la caída precoz de las manzanas y para inducir la formación de raíces), el ácido 2,4 diclorofenoxiacético (usado como fitorregulador y herbicida), y finalmente el ácido indolbutírico. En horticultura ornamental las auxinas más empleadas son el ácido naftalenacético y ácido indolbutírico, mucho más efectivos y estables que el ácido indolacético, siendo muy utilizados para mejorar la formación de raíces.

Las giberelinas son sustancias químicamente ligadas al ácido giberélico (GA3), y están relacionadas con el incremento de la longitud de las plantas (estimulan la división celular en los meristemos subapicales). En floricultura se utilizan principalmente para alargar los tallos de las flores cortadas, incrementar el tamaño de las flores y hojas, inducir la floración, reducir el tiempo hasta floración, favorecer la germinación y superar el reposo de yemas, semillas y bulbos de flor. Hoy en día los productos giberélicos comerciales contienen giberelinas activas: GA3, GA4 y GA7, siendo todas ellas naturales (fitohormonas).

Se han descrito nuevas hormonas vegetales o sustancias reguladoras del crecimiento vegetal como los brasinosteroides, jasmonatos y ácido salicílico, ente otras, aunque oficialmente no están reconocidas como nuevos grupos hormonales.

Retardadores del crecimiento vegetal

Actualmente hay sintetizados diversos retardadores del crecimiento vegetal cuyos efectos principales son la reducción de la elongación del tallo y la exaltación del verde del follaje. Los retardadores utilizados en horticultura ornamental incluidos en el registro de productos fitosanitarios son: cloruro de clormecuat, cloruro de mepicuat, daminozida, paclobutrazol y prohexadiona cálcica. Igualmente, podemos incluir en este grupo al etefón, un producto liberador de etileno. Y aunque realmente no es un retardador del crecimiento, también podemos incluir la hidracida maleica (un supresor del crecimiento apical o inhibidor del crecimiento que permite perder la dominancia apical).

El primer antecedente del uso de un producto químico para controlar la altura en las plantas lo encontramos en clormecuat. Este compuesto fue la chispa que provocó el interés de los retardadores en floricultura, por los espectaculares efectos restrictivos que ocasionó en poinsetia. Clormecuat tiene una menor actividad cuando se aplica al suelo que foliarmente, y cuando se aplican dosis altas puede producir clorosis foliares (normalmente reversibles) e incluso necrosis. Se metaboliza rápidamente en la planta y puede transformarse en otros productos, lo que puede originar una falta de efectividad e incluso puede estimular el crecimiento. Es utilizado principalmente en poinsetia, azaleas, geranios, etc. Tras la clormecuat apareció la daminozida, inicialmente empleado para mejorar la resistencia a la sequía, plagas y enfermedades de las plantas de temporada, y después para reducir la altura del tallo del crisantemo. Finalmente, la daminozida permitió controlar la altura de la hortensia y adecuarla al tamaño de la maceta. Sólo es efectivo en pulverización, ya que se degrada rápidamente en el suelo. En necesario realizar varias aplicaciones porque su efecto es de corta duración. Es muy activo en crisantemo, girasol, gardenia y hortensia y, sin embargo, está poco indicado para impatien, geranio y lilium.

Fruto de investigaciones en los años ochenta, surgió el paclobutrazol, un producto muy eficaz (incluso a dosis muy bajas) en numerosas plantas. Paclobutrazol pertenece al grupo de los triazoles, que se caracterizan por una doble actividad: fúngica y retardadora del desarrollo vegetal; ej., triadimefon y bromuconazol son fungicidas del grupo de los triazoles pero que también tienen una cierta actividad retardadora del crecimiento. El mecanismo de acción del paclobutrazol para reducir el crecimiento es por la inhibición de la biosíntesis de las giberelinas, responsables del crecimiento en los meristemos subapicales. El paclobutrazol puede ser aplicado vía foliar o al sustrato, siendo más efectivo de la última forma. Sin embargo, cuando se aplica al suelo o al sustrato, la composición del medio puede alterar su movimiento y por tanto su eficacia (con corteza de pino pierde eficacia). Su transporte por el xilema favorece su desplazamiento con la savia bruta hacia los puntos en crecimiento. En el suelo, su persistencia es superior a la de los retardadores del crecimiento vegetal tradicionales. Esto es uno de los principales problemas del uso del paclobutrazol, ya que se ha comprobado que puede durar varios años, según el tipo de suelo/sustrato y la dosis aplicada, lo que incrementaba las posibilidades de contaminación. Paclobutrazol ha demostrado tener capacidad para endurecer la plantas y hacerlas más resistentes contra estreses bióticos y abióticos.

El etefón es un compuesto liberador de etileno, que es estable en solución a pH menor de 3, pero cuando el pH de la solución aumenta se libera el etileno (cuando entra en contacto con la planta tras su aplicación). Como retardador del desarrollo vegetal actúa reduciendo la longitud de entrenudos y, sobre todo, favoreciendo la brotación lateral.

La prohexadiona reduce la longitud de los entrenudos y es un retardador reciente en España. Su utilización en cultivos ornamentales no está todavía extendida; y se aplica principalmente en frutales de pepita para regular el equilibrio entre el desarrollo vegetativo y la producción de fruta. Es, por un lado, un inhibidor de la ruta de las giberelinas, y por otro un inhibidor de la desactivación de giberelinas activas. Se debe aplicar en pulverización foliar, produciendo efectos entre dos y cinco semanas desde su aplicación. Es muy poco persistente o residual, lo que exige realizar varias aplicaciones.

El mepicuat es utilizado principalmente en el cultivo del algodón por facilitar la retención de órganos fructíferos y hacer que el desarrollo de las cápsulas sea más homogéneo. En ajos, cebolla y melón también se usa para homogeneizar el tamaño. Se aplica foliarmente, actuando sistémicamente en toda la planta.

La hidracida maleica se usa como inhibidor del crecimiento de los brotes axilares de tabaco, como retardador del crecimiento en el césped y como inhibidor de la brotación de la cebolla. Puede también utilizarse para proteger a las plántulas de cítricos contra las heladas, alargar la vida de las rosas y para evitar la brotación en patata de consumo.

Aplicación de fitorreguladores: Material vegetal (especies, variedades y estado fenológico)

La sensibilidad de las distintas especies a los fitorreguladores es muy variable, y dentro de una misma especie las variedades pueden responder de forma diferente. En la poinsetia se suele aplicar clormecuat y cuando se quiere una mayor efectividad la daminozida. En gardenia la daminozida va bien al igual que en la hortensia, porque son plantas más duras que la poinsetia. La daminozida no controla bien la altura de Bouvardia y el paclobutrazol no es muy efectivo en Zinnia. Hay que tener en cuenta que las nuevas variedades son más compactas y por tanto requieren menores dosis de fitorreguladores. Normalmente, hay que tratar en un momento de fuerte crecimiento o cuando se ha desarrollado un área foliar suficiente para que se absorba el producto. Un tratamiento tardío con clormecuat en poinsetia puede ocasionar una reducción del tamaño de las brácteas; de hecho, la experiencia indica que los tratamientos con daminozida o clormecuat deben hacerse antes de iniciarse los días cortos, para no reducir el tamaño de la bráctea o retrasar la floración. Sin embargo, productos como paclobutrazol no generan este problema y permite controlar la altura de las plantas al final del cultivo.

Materias activas

La dosis de la materia activa es determinante en los resultados obtenidos. Cuando aplicamos un fitorregulador al sustrato de un cultivo en maceta la dosis viene definida por el peso del producto aplicado. En pulverización, a igualdad de concentración, el volumen aplicado determina la dosis real aplicada. Ejemplos de la influencia de la dosis de mepicuat sobre geranio lo podemos observar en la foto 1. La aplicación de dosis bajas puede no causar efecto alguno y, por el contrario, la aplicación de dosis altas puede producir clorosis, necrosis, defoliación y muerte de plantas. El clormecuat produce puntos amarillos, clorosis marginales reversibles y necrosis (Foto 2). el paclobutrazol produce el arrugamiento de las hojas y, sobre todo, un achaparramiento excesivo por entrenudos muy cortos (Foto 3). El etefón amarillea las hojas, produce defoliación y abortos de flores. La prohexadiona puede producir clorosis, y la hidracida maleica fuertes clorosis en las hojas. La dosis de aplicación varía mucho según el tipo de planta y producto, por ello, las recomendaciones generales que vamos a dar hay que tomarlas con mucha precaución. El clormecuat suele pulverizarse entre 500-3.000 ppm, y cuando se aplica al sustrato la dosis está 500 y 2.000 mg por maceta, lo que encarece el tratamiento regado con este producto. La daminozida se aplica entre 1.500 y 5.000 ppm. El paclobutrazol se suele aplicar foliarmente entre 2 y 90 ppm, y entre 0,1 y 50 mg por planta cuando el tratamiento es regado (al sustrato). La concentración de la prohexadiona en plantas ornamentales herbáceas está entre 200 y 1.000 ppm. Para el etefón, la concentración de la aplicación foliar está entre 500 y 1.500 ppm, y para las aplicaciones regadas entre 1.000 y 1.500 mg por maceta.

Un fertilizante es una sustancia destinada a abastecer y suministrar los elementos químicos al suelo o al follaje para que la planta los absorba. Se trata, por tanto, de una reposición o aporte artificial de nutrientes.

Un fertilizante mineral es un producto de origen inorgánico, que contiene, por lo menos, un elemento químico que la planta necesita para su ciclo vital. La característica más importante de cualquier fertilizante es que debe tener una solubilidad máxima en agua, para que, de este modo pueda disolverse en el agua de riego, ya que los nutrientes entran en forma pasiva y activa en la planta, a través del flujo del agua.

Para cumplir el proceso de su vida vegetativa, las plantas tienen necesidad además del agua y del aire, de más de 12 elementos nutritivos que encuentran bajo forma mineral en el suelo, y de energía solar necesaria para la síntesis clorofílica.

Estos elementos químicos o nutrientes pueden clasificarse en: macro elementos y micro elementos.

Los macro elementos son aquellos que se expresan como:

% en la planta o g/100g

Los principales son: N – P – K – Ca – Mg – S.23

El micro elementos se expresan como:

Parte por millón = mg/kg = mg /1000 g

Los principales son: Fe – Zn – Cu – Mn – Mo- B – Cl.4

Fertilizantes o abonos principales

Los abonos aportan:

Nutrientes primarios: nitrógeno (símbolo químico N), fósforo (P), potasio (K).5 Se habla de abonos de tipo NPK si los tres están asociados juntos. Si no se habla igualmente de fertilizantes de N, P, K, NP, NK o PK.

Nutrientes secundarios, calcio (Ca), azufre (S), magnesio (Mg).

Oligonutrientes o micronutrientes tales como el hierro (Fe), el manganeso (Mn), el molibdeno (Mo), el cobre (Cu), el boro (B), el zinc (Zn), el cloro (Cl), el sodio (Na), el cobalto (Co), el vanadio (V) y el silicio (Si).

Estos elementos secundarios y micronutrientes se encuentran habitualmente en cantidad suficiente en el suelo, y son añadidos únicamente en caso de carencia.

Las plantas tienen necesidad de cantidades relativamente importantes de los elementos primarios. El nitrógeno, el fósforo y el potasio son pues los elementos que es preciso añadir más corrientemente al suelo.

El nitrógeno contribuye al desarrollo vegetativo de todas las partes aéreas de la planta. Es muy necesario en primavera al comienzo de la vegetación, pero es necesario distribuirlo sin exceso pues iría en detrimento del desarrollo de las flores, de los frutos o de los bulbos.

El fósforo refuerza la resistencia de las plantas y contribuye al desarrollo radicular. El fósforo se encuentra en el polvo de huesos.

El potasio contribuye a favorecer la floración y el desarrollo de los frutos. El potasio se encuentra en la ceniza de madera.

Los fertilizantes NPK constituyen la base de la mayor parte de los abonos vendidos en nuestros días. El nitrógeno es el más importante de entre ellos, y el más controvertido dada la fuerte solubilidad en el agua de los nitratos y su contaminación a las aguas freáticas cuando se abusa de ellos.

Clasificación de los fertilizantes o abonos

Abonos orgánicos

Los abonos orgánicos son generalmente de origen animal o vegetal. Pueden ser también de síntesis (aminoácidos, urea…).

Los primeros son típicamente desechos industriales tales como desechos de matadero (sangre desecada, cuerno tostado, desechos de pescado, lodos de depuración de aguas). Son interesantes por su aporte de nitrógeno de descomposición relativamente lenta, y por su acción favorecedora de la multiplicación rápida de la micro flora del suelo, pero enriquecen poco el suelo de humus estable.

Los segundos pueden ser desechos vegetales (residuos verdes), compostados o no. Su composición química depende del vegetal de que proceda y del momento de desarrollo de éste. Además de sustancia orgánica contiene gran cantidad de elementos como nitrógeno, fósforo y calcio, así como un alto porcentaje de oligoelementos. También puede utilizarse el purín pero su preparación adecuada es costosa.

El principio de los abonos verdes retoma la práctica ancestral que consiste en enterrar las malas hierbas. Se realiza sobre un cultivo intercalado, que es enterrado en el mismo lugar.

Cuando se trata de leguminosas tales como la alfalfa o el trébol, se obtiene además un enriquecimiento del suelo en nitrógeno asimilable pues su sistema radicular asocia las bacterias del tipo Rhizobium, capaces de fijar el nitrógeno atmosférico. Para hacer esta técnica más eficaz se siembran las semillas con la bacteria.

Objetivo

Elaborar un producto alternativo para el crecimiento de las plantas

Justificación

Hoy en día existen diferentes alternativas para el desarrollo de las plantas pero muchas de ellos no son tomadas en cuenta porque son caras o simplemente no son efectivas, ademas utilizan químicos que afectan el crecimiento de las plantas.

Este producto a parte de ser económico es fácil de elaborar también es una manera de usar desechos orgánicos; proponiendo una nueva alternativa para el crecimiento de las plantas.

Al proponer una solución diferente contribuimos al medio ambiente ya que utilizamos desechos orgánicos que generalmente son desechados.

Por lo tanto para este proyecto no utilizamos químicos, además de que es biodegradable es de fácil elaboración. no utilizamos desechos orgánicos los cuales desechamos dia a dia.

Hipótesis

Si logramos elaborar un producto alternativo para el crecimiento de las plantas, entonces aprovecharíamos los desechos orgánicos para el desarrollo de las plantas.

Método (materiales y procedimiento)

Galería Método

Resultados

Galería Resultados

Discusión

Conclusiones

Bibliografía

  • Esteban Morcillo Sánchez. (2015). Los agroquímicos más utilizados. 2018, de Universidad de Valencia Sitio web: https://www.uv.es/uvweb/master-quimica/es/blog/agroquimicos-mas-utilizados-1285949128883/GasetaRecerca.html?id=1285953068917
  • Jim Robinson. (2008). Impacto de insecticidas sobre crecimiento y desarrollo de la plantas. 2018, de Hortalizas Sitio web: http://www.hortalizas.com/miscelaneos/impacto-de-insecticidas-sobre-crecimiento-y-desarrollo-de-la-planta/
  • Desconocido. (2010)¿Sabes lo que necesitan las plantas para poder crecer sanas y fuertes? 2018, de Google Sites Sitio web: https://sites.google.com/site/plantatesolin/recursos/que-necesita-una-planta-para-crecer
  • Marvin Palma. (2015). Los nutrientes que necesitan las plantas del huerto o jardín. 2018, de Ecoagricultor Sitio web: https://www.ecoagricultor.com/79674/
  • Martínez López. (2010). Control del crecimiento y desarrollo de plantas ornamentales. 2018, de Interempresas Sitio web: http://www.interempresas.net/Horticola/Articulos/45284-Control-del-crecimiento-y-desarrollo-de-plantas-ornamentales.html


Producto alternativo para el crecimiento de las plantas

Summary

Research Question

Problem approach

Background

Los agroquímicos más utilizados

Los agroquímicos son aquellas sustancias químicas empleadas en la agricultura con el fin de mantener y conservar los cultivos vegetales y animales. Su uso está extensamente generalizado; no obstante, como todo producto químico, debe ser empleado con precaución ya que en ocasiones puede llegar a ser perjudicial para los seres vivos. A continuación se presentan los tipos de agroquímicos más empleados, cada uno con una funcionalidad distinta.

  • Empleado para eliminar las plantas nocivas, y los hay de varios tipos en función de sus cualidades tales como la persistencia al aplicarlos, el grado en el que afecta a la planta o el momento en el que se emplean.
  • Se utilizan para acabar con los hongos y mohos perjudiciales tanto para plantas como animales. Por lo general se clasifican en función de su modo de actuación, su composición o su área de actuación
  • Muy importante para acabar con los insectos que puedan llegar a ser perjudiciales. Es de gran utilidad para erradicar plagas que destrozan los cultivos a su paso. A grandes rasgos se pueden clasificar como ovicidas, si actúan sobre los huevos; larvicidas, si eliminan la larva; o adulticidas, si acaban con el adulto.
  • De funcionamiento idéntico a los a anteriores, pero en ese caso empleados para repeler ácaros, como por ejemplo las garrapatas. También puede utilizarse con animales.
  • Otro tipo de plaguicida, este para matar a nematodos parásitos de las plantas y a los gusanos del suelo.
  • Destinado a matar a roedores como las ratas, que pueden perjudicar cultivos, así como transmitir enfermedades perjudiciales para humanos.
  • En este caso ya no se trata de sustancias químicas para suprimir la presencia de algún elemento perjudicial, sino que consiste en una serie de elementos químicos saludables para las plantas, que incremente la calidad de las raíces en el suelo, facilitando así un crecimiento y desarrollo más rápido y de mejor calidad.
  • Este último caso de agroquímico comúnmente empleado consiste en un producto encargado de regular el crecimiento de las plantas a través de unas hormonas vegetales denominadas fitohormonas cuya principal función es estimular o detener el desarrollo de las raíces de las plantas, así como de las partes aéreas de la misma.

Estos agroquímicos favorecen a que los cultivos aumenten, mejorando el entorno en el que se desarrollan así como la rentabilidad de los mismos, pero también conllevan desventajas como la modificación de las condiciones de la tierra. Dificultando su reutilización e inhabilitando el crecimiento de cualquier tipo de cultivo como consecuencia de la erosión del suelo.

Impacto de insecticidas sobre crecimiento y desarrollo de la plantas

Estudios conducidos en cultivos de gerberas han coincidido que la aplicación de insecticidas foliares puede afectar la fotosíntesis, u obstruir parcialmente las estomas de la planta — esos poros microscópicos en las hojas por los cuales los gases (vapor de agua y CO2) son intercambiados.

Los valores fotosintéticos reducidos pueden atrasar el tiempo de producción o reducir la calidad de la planta, al igual que causar daños visibles, debido a la toxicidad química. Efectos negativos sutiles de los insecticidas en cultivos individuales, pueden acumularse y resultar en pérdidas económicas cuando son producidos múltiples cultivos.

Cinco insecticidas foliares fueron aplicados en cultivos de gerbera para determinar si las aplicaciones de insecticidas afectaban el crecimiento, desarrollo, fisiología y calidad de la planta. Las gerberas son ideales para el trabajo investigativo, dada su vulnerabilidad a un sinnúmero de plagas..

Las plantas fueron asperjadas semanalmente al valor recomendado (1x) o a cuatro veces el valor recomendado (4x), para determinar la probabilidad de daños a la planta en condiciones normales o de sobredosis.

Cuatro de los cinco insecticidas foliares no contribuyeron a la reducción de fotosíntesis ni a la conductancia estomatal, aun cuando se aplicó 4 veces la cantidad recomendada. Sin embargo, aplicaciones del extracto de aceite de neem hidrofóbico clarificado, redujeron la fotosíntesis, el crecimiento, el desarrollo de la planta, y la floración, con las reducciones más drásticas a valores de 4x.

Lo anterior es importante porque el productor no puede notar este cambio si no tiene plantas sin tratamiento para poder hacer la comparación. El estudio mostró además que el extracto fue inefectivo en control de trips. El daño por trips fue notable aproximadamente en la séptima semana, cuando se hicieron presentes los brotes florales.

Es posible que pequeñas poblaciones de trips se hayan quedado en plantas tratadas con el insecticida de contacto, si éstas no tuvieron contacto directo al alimentarse dentro de los capullos las flores. Estas plantas tratadas también mostraron crecimiento atrófico y desarrollo de floración retardado en comparación con plantas con otros tratamientos.

Los efectos son atribuidos a la reducción neta de fotosíntesis y conductancia estomatal, como medida en nuestras observaciones.

Efectos no tóxicos en crecimiento y desarrollo de la planta fueron similares a los de un regulador de crecimiento. El regulador, típicamente controla los procesos de desarrollo del cultivo al influenciar el balance entre las hormonas de las plantas — usualmente al reducir la producción o grado de reacción al ácido giberélico, el cual causa la elongación de la planta.

Razones de peso

Dado al peso del extracto, sus aplicaciones también redujeron la conductancia estomatal de las plantas tratadas, interfiriendo con el intercambio de gas en la planta, en comparación con otras formulaciones. El aceite puede cubrir y atorar mecánicamente los estomatos de las plantas, reduciendo la fotosíntesis.

Las aplicación semanal del extracto causó la reducción del intercambio de gas en la duración del estudio; sin embargo, las plantas parecieron haber recobrado su capacidad fotosintética hacia el final del estudio.

En nuestro estudio, abamectina fue aplicada como un concentrado emulsificante, que probó ser no fitotóxico, y no afectó la fotosíntesis. Esto puede ser debido a la dosis baja permitida del producto para uso en la producción en invernaderos.

Como demostrado en este experimento, aceites asperjados tienen el potencial de interferir con el intercambio de gases, reduciendo a su vez la fotosíntesis. Cuando son utilizados de acuerdo a las recomendaciones de etiqueta, ninguno de los insecticidas probados — con excepción de las formulaciones basadas en aceite — causan efectos visibles o sutilmente negativos, por ende, son considerados seguros para la producción en invernadero.

¿Sabes lo que necesitan las plantas para poder crecer sanas y fuertes?

Las plantas para poder vivir necesitan de casi los mismos elementos que los seres humanos, si se les eliminara tan sólo uno de ellos, mueren. Estos elementos son: tierra, aire, agua y luz.

  • Tierra: La tierra o el suelo ayuda a la planta para crecer y desarrollarse ya que contiene los nutrientes que la planta necesita para crecer y vivir. Cada uno de esos nutrientes tiene una función específica: el fósforo permite el crecimiento; el nitrógeno estimula la producción de hojas; el potasio y el calcio favorecen el desarrollo armónico de los vegetales y el hierro aumenta la coloración verde.
  • Aire: Para que las plantas puedan respirar necesitan aire. El aire es un elemento necesario para la vida del hombre, animales y plantas; sin él no podríamos vivir. El aire está en todas partes, en la casa, en la calle, en el campo. Toda la tierra está rodeada de aire.
  • Agua: El agua en las plantas ayuda a producir su propio alimento y tener los nutrientes necesarios. Cuando las plantas no son regadas con frecuencia se secan, así les sucede a los seres humanos y animales que no toman agua o líquido, mueren deshidratados.
  • Luz: Así como los seres humanos necesitan de una buena alimentación para obtener energía, las plantas verdes utilizan la luz del sol para subsistir. A partir del sol fabrican su propio alimento.

Las plantas, sean hortícolas o no, necesitan una serie de minerales y otros elementos que captan de la tierra y el aire para poder desarrollarse convenientemente. Si tuvieran un exceso o carencia de alguno de estos minerales y elementos las plantas nos lo dejarán saber mediante una serie de síntomas como por ejemplo manchas en las hojas, decaimiento de la planta, mayor presencia de plagas o enfermedades, etc.

De estos elementos algunos son más necesarios que otros, y por lo tanto se requieren en mayor cantidad y frecuencia. Debemos tener en cuenta además que hay factores importantes que debemos conocer, como por ejemplo el tipo de suelo en el que cultivamos, así como las necesidades de las plantas durante su desarrollo para poder aportar los minerales en su correcta medida y no tener problemas posteriormente por excesos o carencias.

Se dan varias circunstancias que pueden afectar a la correcta absorción de los minerales por parte de la planta, como puede ser el momento en el que se encuentra la propia planta dentro de su ciclo de vida, la textura que presenta la tierra, la humedad que retiene, el pH, la actividad bacteriana de la tierra, etc.

Algunos de estos elementos más importantes que necesitan las plantas son:

  • El nitrógeno: Colabora en la formación de clorofila. Si hay un exceso las hojas tienen un color verde oscuro, las raíces no se desarrollarían bien y en cambio el follaje sería muy abundante, los frutos tardan más en madurar, son más susceptibles a plagas y enfermedades. Por el contrario, si la planta tiene una carencia de nitrógeno presentará una debilidad general, notaremos que las hojas tienen los bordes de colores violeta y naranja, las hojas son más rígidas y no llegan a crecer todo lo que debieran, la planta echa menos flores y las cosechas suelen ser de poca calidad.
  • Potasio: Favorece el desarrollo de las raíces, de hidratos de carbono, hace que las plantas sean más resistentes ante al climatología adversa, las plagas o las enfermedades, aumenta el peso de los frutos y éstos son más ricos en agua y azúcares. Si el potasio está en exceso se podría dificultar la absorción de Boro, Calcio, Hierro, Magnesio y Zinc. Por otra parte, si hay una carencia de potasio en las hojas aparecerán manchas claras, las puntas se enrollan hacia arriba y se secan las puntas y los bordes, la planta crece mucho más despacio, los tallos son más finos de lo normal, las raíces son escasas, los frutos tienen mucho color, pero carecen de olor y su sabor es ácido.
  • El Fósforo: Es muy importante para la floración, fructificación y maduración de los frutos, aporta consistencia a las estructuras de la planta, participa en la fotosíntesis y también influye en el número y calidad de las semillas que produzca la planta. Su exceso puede inhibir la absorción del hierro. Su carencia provoca un desarrollo del follaje y raíces muy inferior a lo normal, las hojas se estrechan y obtendremos menos semillas de estas plantas.
  • Azufre: Participa en la formación de la clorofila y aporta enzimas y proteínas a la planta, además participa en el desarrollo del fruto. El exceso de azufre es muy poco posible. Sin embargo, la carencia puede producirse con efectos como un menor crecimiento de la planta, las puntas de las hojas se secan y toda la hoja va sufriendo una decoloración gradual.
  • Calcio: Influye en el desarrollo general de la planta y la dureza de los tejidos, favorece el desarrollo de las raíces, y en la formación y desarrollo de los frutos. Si hay un exceso de calcio habrá dificultades para absorber cobre, potasio y zinc. Si hubiera una carencia de calcio, notaremos que la planta crece poco y las hojas presentan las puntas secas y se enrollan sobre sí mismas
  • Hierro: Forma parte de la clorofila de la planta. El exceso de hierro es muy poco probable. La carencia de hierro, sin embargo, se puede producir y limita el desarrollo de la planta, siendo más común en suelos alcalinos, salinos y calcáreos. Además hay una clorosis de las hojas y puede llegar a perderlas todas y hay un descenso en la producción de frutos.
  • Magnesio: Es esencial para la producción de clorofila, además aporta resistencia a la planta ante las heladas y enfermedades. Habrá exceso de magnesio si los suelos son pobres en calcio, las raíces están dañadas, también notaremos que las hojas son deformes y están secas. Si hay carencia probablemente no lo detectemos hasta que la planta ya se encuentre en un estado crítico las hojas se decoloran en la zona del nervio y por los bordes, pueden aparecer manchas púrpuras y las hojas se caen con mucha facilidad, pudiendo llegar a perderlas todas.

El manejo de la temperatura, luz, humedad relativa, fertilización, riego, e incluso la estimulación mecánica, son importantes herramientas para dirigir el crecimiento y desarrollo de las plantas, y pueden usarse independientemente o de forma complementaria a los fitorreguladores.

Tipos de fitorreguladores

Dentro de los actuales sistemas de producción vegetal es bastante usual aplicar productos fitosanitarios, para controlar plagas, enfermedades, malas hierbas y regular el desarrollo de las plantas. Para este último aspecto se utilizan los fitorreguladores y bioestimulantes, productos que en las últimas décadas vienen desempeñando un papel valioso en la agricultura, tanto en los cultivos ornamentales como en los de alimentación. Su aplicación ha permitido el logro de objetivos tan importantes como la reducción de la altura en las plantas ornamentales, la disminución del encamado en la producción intensiva de cereales y la optimización de la cosecha en árboles frutales.

Una clasificación muy básica de los fitorreguladores sería aquella que los divide en hormonas naturales o fitohormonas y en hormonas sintéticas y, dentro de este último grupo, se puede diferenciar a los retardadores del crecimiento vegetal del resto, por su extraordinaria importancia y usos. En una clasificación más actual se elimina el término hormona, más propio de fisiología animal, y se habla de sustancias reguladoras del crecimiento vegetal (en lugar de fitohormonas) y reguladores del crecimiento vegetal (en lugar de hormonas sintéticas) (Arteca, 1996).

Hormonas naturales y sintéticas

Las auxinas fueron las hormonas que abrieron la ciencia de la regulación del crecimiento en plantas, con la identificación del ácido indolacético en las plantas. Posteriormente, se obtuvo hormonas sintéticas con actividad auxínica, como el ácido naftalenacético (usados en la prevención de la caída precoz de las manzanas y para inducir la formación de raíces), el ácido 2,4 diclorofenoxiacético (usado como fitorregulador y herbicida), y finalmente el ácido indolbutírico. En horticultura ornamental las auxinas más empleadas son el ácido naftalenacético y ácido indolbutírico, mucho más efectivos y estables que el ácido indolacético, siendo muy utilizados para mejorar la formación de raíces.

Las giberelinas son sustancias químicamente ligadas al ácido giberélico (GA3), y están relacionadas con el incremento de la longitud de las plantas (estimulan la división celular en los meristemos subapicales). En floricultura se utilizan principalmente para alargar los tallos de las flores cortadas, incrementar el tamaño de las flores y hojas, inducir la floración, reducir el tiempo hasta floración, favorecer la germinación y superar el reposo de yemas, semillas y bulbos de flor. Hoy en día los productos giberélicos comerciales contienen giberelinas activas: GA3, GA4 y GA7, siendo todas ellas naturales (fitohormonas).

Se han descrito nuevas hormonas vegetales o sustancias reguladoras del crecimiento vegetal como los brasinosteroides, jasmonatos y ácido salicílico, ente otras, aunque oficialmente no están reconocidas como nuevos grupos hormonales.

Retardadores del crecimiento vegetal

Actualmente hay sintetizados diversos retardadores del crecimiento vegetal cuyos efectos principales son la reducción de la elongación del tallo y la exaltación del verde del follaje. Los retardadores utilizados en horticultura ornamental incluidos en el registro de productos fitosanitarios son: cloruro de clormecuat, cloruro de mepicuat, daminozida, paclobutrazol y prohexadiona cálcica. Igualmente, podemos incluir en este grupo al etefón, un producto liberador de etileno. Y aunque realmente no es un retardador del crecimiento, también podemos incluir la hidracida maleica (un supresor del crecimiento apical o inhibidor del crecimiento que permite perder la dominancia apical).

El primer antecedente del uso de un producto químico para controlar la altura en las plantas lo encontramos en clormecuat. Este compuesto fue la chispa que provocó el interés de los retardadores en floricultura, por los espectaculares efectos restrictivos que ocasionó en poinsetia. Clormecuat tiene una menor actividad cuando se aplica al suelo que foliarmente, y cuando se aplican dosis altas puede producir clorosis foliares (normalmente reversibles) e incluso necrosis. Se metaboliza rápidamente en la planta y puede transformarse en otros productos, lo que puede originar una falta de efectividad e incluso puede estimular el crecimiento. Es utilizado principalmente en poinsetia, azaleas, geranios, etc. Tras la clormecuat apareció la daminozida, inicialmente empleado para mejorar la resistencia a la sequía, plagas y enfermedades de las plantas de temporada, y después para reducir la altura del tallo del crisantemo. Finalmente, la daminozida permitió controlar la altura de la hortensia y adecuarla al tamaño de la maceta. Sólo es efectivo en pulverización, ya que se degrada rápidamente en el suelo. En necesario realizar varias aplicaciones porque su efecto es de corta duración. Es muy activo en crisantemo, girasol, gardenia y hortensia y, sin embargo, está poco indicado para impatien, geranio y lilium.

Fruto de investigaciones en los años ochenta, surgió el paclobutrazol, un producto muy eficaz (incluso a dosis muy bajas) en numerosas plantas. Paclobutrazol pertenece al grupo de los triazoles, que se caracterizan por una doble actividad: fúngica y retardadora del desarrollo vegetal; ej., triadimefon y bromuconazol son fungicidas del grupo de los triazoles pero que también tienen una cierta actividad retardadora del crecimiento. El mecanismo de acción del paclobutrazol para reducir el crecimiento es por la inhibición de la biosíntesis de las giberelinas, responsables del crecimiento en los meristemos subapicales. El paclobutrazol puede ser aplicado vía foliar o al sustrato, siendo más efectivo de la última forma. Sin embargo, cuando se aplica al suelo o al sustrato, la composición del medio puede alterar su movimiento y por tanto su eficacia (con corteza de pino pierde eficacia). Su transporte por el xilema favorece su desplazamiento con la savia bruta hacia los puntos en crecimiento. En el suelo, su persistencia es superior a la de los retardadores del crecimiento vegetal tradicionales. Esto es uno de los principales problemas del uso del paclobutrazol, ya que se ha comprobado que puede durar varios años, según el tipo de suelo/sustrato y la dosis aplicada, lo que incrementaba las posibilidades de contaminación. Paclobutrazol ha demostrado tener capacidad para endurecer la plantas y hacerlas más resistentes contra estreses bióticos y abióticos.

El etefón es un compuesto liberador de etileno, que es estable en solución a pH menor de 3, pero cuando el pH de la solución aumenta se libera el etileno (cuando entra en contacto con la planta tras su aplicación). Como retardador del desarrollo vegetal actúa reduciendo la longitud de entrenudos y, sobre todo, favoreciendo la brotación lateral.

La prohexadiona reduce la longitud de los entrenudos y es un retardador reciente en España. Su utilización en cultivos ornamentales no está todavía extendida; y se aplica principalmente en frutales de pepita para regular el equilibrio entre el desarrollo vegetativo y la producción de fruta. Es, por un lado, un inhibidor de la ruta de las giberelinas, y por otro un inhibidor de la desactivación de giberelinas activas. Se debe aplicar en pulverización foliar, produciendo efectos entre dos y cinco semanas desde su aplicación. Es muy poco persistente o residual, lo que exige realizar varias aplicaciones.

El mepicuat es utilizado principalmente en el cultivo del algodón por facilitar la retención de órganos fructíferos y hacer que el desarrollo de las cápsulas sea más homogéneo. En ajos, cebolla y melón también se usa para homogeneizar el tamaño. Se aplica foliarmente, actuando sistémicamente en toda la planta.

La hidracida maleica se usa como inhibidor del crecimiento de los brotes axilares de tabaco, como retardador del crecimiento en el césped y como inhibidor de la brotación de la cebolla. Puede también utilizarse para proteger a las plántulas de cítricos contra las heladas, alargar la vida de las rosas y para evitar la brotación en patata de consumo.

Aplicación de fitorreguladores: Material vegetal (especies, variedades y estado fenológico)

La sensibilidad de las distintas especies a los fitorreguladores es muy variable, y dentro de una misma especie las variedades pueden responder de forma diferente. En la poinsetia se suele aplicar clormecuat y cuando se quiere una mayor efectividad la daminozida. En gardenia la daminozida va bien al igual que en la hortensia, porque son plantas más duras que la poinsetia. La daminozida no controla bien la altura de Bouvardia y el paclobutrazol no es muy efectivo en Zinnia. Hay que tener en cuenta que las nuevas variedades son más compactas y por tanto requieren menores dosis de fitorreguladores. Normalmente, hay que tratar en un momento de fuerte crecimiento o cuando se ha desarrollado un área foliar suficiente para que se absorba el producto. Un tratamiento tardío con clormecuat en poinsetia puede ocasionar una reducción del tamaño de las brácteas; de hecho, la experiencia indica que los tratamientos con daminozida o clormecuat deben hacerse antes de iniciarse los días cortos, para no reducir el tamaño de la bráctea o retrasar la floración. Sin embargo, productos como paclobutrazol no generan este problema y permite controlar la altura de las plantas al final del cultivo.

Materias activas

La dosis de la materia activa es determinante en los resultados obtenidos. Cuando aplicamos un fitorregulador al sustrato de un cultivo en maceta la dosis viene definida por el peso del producto aplicado. En pulverización, a igualdad de concentración, el volumen aplicado determina la dosis real aplicada. Ejemplos de la influencia de la dosis de mepicuat sobre geranio lo podemos observar en la foto 1. La aplicación de dosis bajas puede no causar efecto alguno y, por el contrario, la aplicación de dosis altas puede producir clorosis, necrosis, defoliación y muerte de plantas. El clormecuat produce puntos amarillos, clorosis marginales reversibles y necrosis (Foto 2). el paclobutrazol produce el arrugamiento de las hojas y, sobre todo, un achaparramiento excesivo por entrenudos muy cortos (Foto 3). El etefón amarillea las hojas, produce defoliación y abortos de flores. La prohexadiona puede producir clorosis, y la hidracida maleica fuertes clorosis en las hojas. La dosis de aplicación varía mucho según el tipo de planta y producto, por ello, las recomendaciones generales que vamos a dar hay que tomarlas con mucha precaución. El clormecuat suele pulverizarse entre 500-3.000 ppm, y cuando se aplica al sustrato la dosis está 500 y 2.000 mg por maceta, lo que encarece el tratamiento regado con este producto. La daminozida se aplica entre 1.500 y 5.000 ppm. El paclobutrazol se suele aplicar foliarmente entre 2 y 90 ppm, y entre 0,1 y 50 mg por planta cuando el tratamiento es regado (al sustrato). La concentración de la prohexadiona en plantas ornamentales herbáceas está entre 200 y 1.000 ppm. Para el etefón, la concentración de la aplicación foliar está entre 500 y 1.500 ppm, y para las aplicaciones regadas entre 1.000 y 1.500 mg por maceta.

Un fertilizante es una sustancia destinada a abastecer y suministrar los elementos químicos al suelo o al follaje para que la planta los absorba. Se trata, por tanto, de una reposición o aporte artificial de nutrientes.

Un fertilizante mineral es un producto de origen inorgánico, que contiene, por lo menos, un elemento químico que la planta necesita para su ciclo vital. La característica más importante de cualquier fertilizante es que debe tener una solubilidad máxima en agua, para que, de este modo pueda disolverse en el agua de riego, ya que los nutrientes entran en forma pasiva y activa en la planta, a través del flujo del agua.

Para cumplir el proceso de su vida vegetativa, las plantas tienen necesidad además del agua y del aire, de más de 12 elementos nutritivos que encuentran bajo forma mineral en el suelo, y de energía solar necesaria para la síntesis clorofílica.

Estos elementos químicos o nutrientes pueden clasificarse en: macro elementos y micro elementos.

Los macro elementos son aquellos que se expresan como:

% en la planta o g/100g

Los principales son: N – P – K – Ca – Mg – S.23

El micro elementos se expresan como:

Parte por millón = mg/kg = mg /1000 g

Los principales son: Fe – Zn – Cu – Mn – Mo- B – Cl.4

Fertilizantes o abonos principales

Los abonos aportan:

Nutrientes primarios: nitrógeno (símbolo químico N), fósforo (P), potasio (K).5 Se habla de abonos de tipo NPK si los tres están asociados juntos. Si no se habla igualmente de fertilizantes de N, P, K, NP, NK o PK.

Nutrientes secundarios, calcio (Ca), azufre (S), magnesio (Mg).

Oligonutrientes o micronutrientes tales como el hierro (Fe), el manganeso (Mn), el molibdeno (Mo), el cobre (Cu), el boro (B), el zinc (Zn), el cloro (Cl), el sodio (Na), el cobalto (Co), el vanadio (V) y el silicio (Si).

Estos elementos secundarios y micronutrientes se encuentran habitualmente en cantidad suficiente en el suelo, y son añadidos únicamente en caso de carencia.

Las plantas tienen necesidad de cantidades relativamente importantes de los elementos primarios. El nitrógeno, el fósforo y el potasio son pues los elementos que es preciso añadir más corrientemente al suelo.

El nitrógeno contribuye al desarrollo vegetativo de todas las partes aéreas de la planta. Es muy necesario en primavera al comienzo de la vegetación, pero es necesario distribuirlo sin exceso pues iría en detrimento del desarrollo de las flores, de los frutos o de los bulbos.

El fósforo refuerza la resistencia de las plantas y contribuye al desarrollo radicular. El fósforo se encuentra en el polvo de huesos.

El potasio contribuye a favorecer la floración y el desarrollo de los frutos. El potasio se encuentra en la ceniza de madera.

Los fertilizantes NPK constituyen la base de la mayor parte de los abonos vendidos en nuestros días. El nitrógeno es el más importante de entre ellos, y el más controvertido dada la fuerte solubilidad en el agua de los nitratos y su contaminación a las aguas freáticas cuando se abusa de ellos.

Clasificación de los fertilizantes o abonos

Abonos orgánicos

Los abonos orgánicos son generalmente de origen animal o vegetal. Pueden ser también de síntesis (aminoácidos, urea…).

Los primeros son típicamente desechos industriales tales como desechos de matadero (sangre desecada, cuerno tostado, desechos de pescado, lodos de depuración de aguas). Son interesantes por su aporte de nitrógeno de descomposición relativamente lenta, y por su acción favorecedora de la multiplicación rápida de la micro flora del suelo, pero enriquecen poco el suelo de humus estable.

Los segundos pueden ser desechos vegetales (residuos verdes), compostados o no. Su composición química depende del vegetal de que proceda y del momento de desarrollo de éste. Además de sustancia orgánica contiene gran cantidad de elementos como nitrógeno, fósforo y calcio, así como un alto porcentaje de oligoelementos. También puede utilizarse el purín pero su preparación adecuada es costosa.

El principio de los abonos verdes retoma la práctica ancestral que consiste en enterrar las malas hierbas. Se realiza sobre un cultivo intercalado, que es enterrado en el mismo lugar.

Cuando se trata de leguminosas tales como la alfalfa o el trébol, se obtiene además un enriquecimiento del suelo en nitrógeno asimilable pues su sistema radicular asocia las bacterias del tipo Rhizobium, capaces de fijar el nitrógeno atmosférico. Para hacer esta técnica más eficaz se siembran las semillas con la bacteria.

Objective

Justification

Hypothesis

Method (materials and procedure)

Results

Discussion

Conclusions

Bibliography

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